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Las frutas protegen mejor del cáncer de pulmón

  

Fuente: diariomedico.com
12 de marzo de 2004

Patricia Moren. Barcelona

Las frutas protegen mejor del cáncer de pulmón

Según el estudio europeo EPIC, que está analizando los datos de 530.000 personas, un alto consumo de frutas protege del cáncer de pulmón, las fibras alimentarias ayudan a evitar el cáncer colorrectal y las grasas saturadas y las proteínas animales propician el desarrollo de tumores mamarios.

Un consumo elevado de frutas protege del cáncer de pulmón, mientras que no se ha hallado un efecto protector de las verduras para este tipo de cáncer.

Philip Rijken, de Holanda.

Este es sólo un ejemplo de las conclusiones del estudio EPIC, que ha reclutado a 530.000 personas en toda Europa entre 1993 y 1998 y que es el mayor del mundo dedicado a analizar la asociación entre dieta y patología oncológica.

"La dieta es realmente un factor de riesgo importante en cáncer. El 30 por ciento de la incidencia de esta enfermedad estaría asociada al tipo de dieta", según Carlos Alberto González, coordinador en España del estudio EPIC y uno de los moderadores del V Congreso Internacional de la Dieta Mediterránea, en Barcelona.

Así, el EPIC (acrónimo de Investigación Prospectiva Europea en Cáncer y Nutrición) ya ha diagnosticado 25.000 nuevos cánceres y ha dado algunas aportaciones destacables.

En el caso del cáncer de pulmón, "parece que el efecto protector de la fruta se debe a que tiene más vitamina C que las verduras, un antioxidante que sería más potente para compensar el efecto del tabaco en el desarrollo de este tipo de cáncer", según González. Para lograr este efecto beneficioso habría que consumir entre 200 y 300 gramos diarios, el equivalente a tres piezas de fruta.

Carlos Alberto González.

Además, según ha confirmado el EPIC, el cáncer colorrectal se puede prevenir consumiendo altas cantidades de fibra a través de los alimentos -no de los suplementos de farmacia-. Se calcula que 30 gramos diarios de fibras alimentarias reducirían entre un 40 y un 50 por ciento la incidencia delcáncer de colon y recto. También tendrían un efecto protector para este cáncer el consumo diario de 60 a 70 gramos de pescado, mientras que un elevado consumo de carne preservada o de embutidos es perjudicial.

En cambio, el EPIC no ha hallado un efecto protector de la ingesta de frutas y verduras en cáncer de próstata -aunque las evidencias en esta patología aún son endebles- y en los tumores de mama, que sí se han relacionado con el índice de obesidad en mujeres postmenopáusicas y con un consumo elevado de grasas saturadas y proteínas animales.

"Marketing"
La relación entre dieta, estilo de vida y enfermedad no ofrece ya dudas para los expertos. La gran incógnita es cómo combatirla con éxito. La dieta mediterránea es uno de los medios, pero, por razones culturales, no ha calado en todos los países. Para Philip Rijken, del Instituto de Salud de Unilever, en Holanda, es un error tratar de informar o de educar sobre la dieta.

Hay que presentarla de forma atractiva al consumidor. "Nos falta introducir el marketing en el sector de la salud", ha dicho el investigador.

Para paliar la falta de tiempo o de ganas a la hora de cocinar un plato mediterráneo, la industria alimentaria tendría que esforzarse más en lanzar productos funcionales, es decir, que aporten todos los beneficios de la dieta mediterránea en un solo producto. Un ejemplo son las sopas y purés de verduras a los que la industria está reduciendo el nivel de aditivos o la fabricación de margarinas con composiciones más cardiosaludables.

Por último, en el congreso también se ha comentado que los productos funcionales podrían constituir otra vía para nutrirse saludablemente, sin perder las propiedades de la dieta mediterránea.

Arabes y judios
El sector judío de Israel goza de mejor salud que el árabe debido a que mantiene la tradición de la dieta mediterránea. Las mujeres árabes son más obesas, tienen más diabetes, enfermedades cardiovasculares y el peor estado de salud coincide con las más pobres y menos educadas. Pese a que los palestinos son grandes consumidores de aceite -toman el doble que los judíos-, la costumbre de tomar pan de pita, hecho con harinas refinadas, y postres dulces les perjudica notablemente, según ha explicado Dorit Nitzan Kaluski, del Departamento de Nutrición del Ministerio de Salud de ese país. Los árabes no aceptan la propuesta de tomar pan de pita integral para mejorar su salud y "nunca se tomarían una píldora", ha dicho. Lo perciben como un producto empobrecido, por lo que la Administración de Alimentación y Nutrición, en la que curiosamente trabajan científicos de ambas comunidades, ha creado harinas enriquecidas con vitamina B1, B2, B12 y folatos.

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http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,457801,00.html