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HOMEOPATÍA: Remedio alternativo contra las alergias e infecciones |
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Fuente:
suplemento "Salud". Diario LA RAZÓN |
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HOMEOPATÍA: Remedio alternativo contra las alergias e infecciones Eva S. Corada Madrid |
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Es la terapia natural más utilizada y, sin embargo, la más desconocida. La controversia rodea a la homeopatía en sus casi dos siglos de vida, pero mientras los especialistas se ponen de acuerdo acerca de cuál es su mecanismo de acción, esta medicina está especialmente indicada frente a patologías leves para las que la tradicional no siempre ofrece tratamiento eficaz. A pesar de haber pasado casi dos siglos desde que Samuel Hahnemann «inventara» la homeopatía, su práctica ha transcurrido entre la confirmación y la polémica. Tal es la controversia que suscita, que desde entonces, y pese a haberse realizado infinidad de estudios para verificar su efectividad, por cada uno que la defiende hay otro que la pone en entredicho. Pero ello no quita para que sea una de las terapias más conocidas y extendidas en todo el mundo. ¿Cuál es la causa entonces de esta lucha enconada a favor y en contra de esta práctica terapéutica? La homeopatía parte del principio de que una sustancia es capaz de curar una enfermedad si ella misma puede provocarla —Principio de Similitud—, por lo que utiliza una serie de sustancias que, ingeridas en grandes cantidades, son capaces de producir una enfermedad igual o muy similar a la que luego este mismo medicamento va a ser capaz de tratar. De este modo el enfermo, ante el estímulo que representa el medicamento, activa y potencia mecanismos de defensa inmunológicos del organismo hasta conseguir la mejoría o curación de las enfermedades de forma parecida a como lo hacen las vacunas. Pero la confrontación viene provocada por el segundo de los principios básicos de la homeopatía: el de las diluciones infinitesimales. Según este, los efectos curativos de las sustancias ingeridas (de origen animal, vegetal o mineral), son mayores cuanto más diluidas están, hasta llegar a un nivel infinitesimal y, literalmente, imposible de medir. Esto es precisamente lo que causa tanta desconfianza en los médicos ortodoxos. Según Marcos Mantero, secretario de la Federación Española de Médicos Homeópatas «este es el hándicap científico de la homeopatía para terminar de ser aceptada: que el mecanismo de acción está en hipótesis y la manera en que el medicamento pasa una información que el organismo decodifica». Y este es el caballo de batalla sobre el que se desata la polémica, ya que todas las críticas a esta medicina consisten en afirmar que unas disoluciones tan extremas no pueden tener efectos terapéuticos, por el hecho de no encontrarse, hasta el momento, ni una sola molécula del agente activo en la solución. Para el presidente de la Liga Médica Homeopática Internacional (LMHI), Carlos Amengual, (primer español en ocupar el cargo), más que polémica entiende que «lo que hay es una falta de determinada tecnología, que está por llegar, con la que poder demostrar que si hay moléculas, lo que pasa es que superan el número de Avogadro. La Ciencia va poco a poco confirmando e investigando el mecanismo de acción, pero también hay muchos medicamentos químicos de los que tampoco se sabe muy bien cómo actúan». Este es otro asunto espinoso: el hecho de que se desconoce el mecanismo interno de acción de estas ultradiluciones. La teoría más extendida es la del «agua con memoria», según la cual se asegura que el líquido de la solución (generalmente agua o alcohol) se altera por la medicina y retiene el principio activo de ésta incluso después de que la sustancia haya desaparecido por completo. Concepción Calleja, vocal de la Sociedad Española de Medicina Homeopática, lo explica: «No funciona con una reacción química como los fármacos tradicionales, sino que lo hace de forma física, actuando en el espacio de la membrana celular, y por eso no se metaboliza por el hígado o el riñón. Actúa como la física cuántica, como una chispa que pone en funcionamiento la energía del organismo». Por si todo esto fuera poco, no sólo
los mecanismos de acción de la homeopatía están en tela de juicio, sino
que su efectividad ha levantado también opiniones encontradas. A este
respecto, las principales alegaciones contra el tratamiento homeopático
son que debe sus resultados positivos al efecto placebo, es decir, a la
autosugestión del propio paciente. A estas alegaciones, Carlos Amengual
puntualiza que «el placebo actúa en todas las medicinas en el 35 por
ciento de las personas, pero no es la justificación de la homeopatía, ya
que ésta ha demostrado ser efectiva en niños y animales, donde es muy
difícil que se dé esta circunstancia». Los que no dejan lugar a dudas son los datos de consumo: 4.500 millones de pesetas alcanzó el mercado español de la homeopatía en 1999, un 12 por ciento más que el año anterior. Y estas cifras, impulsadas por el auge extraordinario que en los últimos años vienen experimentando las terapias alternativas, están en claro aumento. Y es que, ante la incapacidad de la medicina ortodoxa de tratar determinadas dolencias, cada vez son más las personas que acuden a la medicina natural en busca de soluciones. «La medicina tradicional no tiene tratamiento para los dolores crónicos y la homeopatía si, como es el caso de las alergias, el asma o el reuma», asegura Marcos Mantero. Para Carlos Amengual las ventajas son también claras: «El tratamiento homeopático no tiene prácticamente ningún efecto secundario, son medicamentos naturales, hacen reaccionar al cuerpo, no crean hábito y así nos permite guardar otros fármacos, como los antibióticos, para cosas más graves y, aunque en principio es mejor no mezclar, se puede combinar con otros medicamentos». Nuevos campos de investigación La homeopatía es, además, aplicable a cualquier tipo de problema ya que «sirve para todos los trastornos patológicos o como coadyuvante junto con otros tratamientos, aunque donde más se ven los resultados es en las llamadas infecciones de repetición como otitis, amigdalitis, alergias o asma. En el campo de la pediatría se obtienen también muy buena respuesta», asegura el presidente de la LMHI. En cualquier caso, y tal y como señala Concepción Calleja, «es como una gran medicina interna, y por eso hay muchos campos de investigación abiertos, como el oncológico, en el que la homeopatía tiene mucho que hacer y cuya aplicación, hasta el momento, nos ha dejado sorprendidos. En la medicina del deporte también se están consiguiendo grandes resultados, igual que en el caso de enfermedades autoinmunes». |