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NOTICIA
 

Publicada en esta web el 16 - noviembre - 2008
Fuente:
www.correofarmaceutico.com
Autor:
Joanna Guillén Valera
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La fitoterapia, una opción para reducir fármacos en el anciano

 

"Es obvio que la fitoterapia puede prestar una ayuda importante en el tratamiento de los pacientes mayores, ya que en la actualidad estos fármacos muestran una gran efectividad que en algunos casos es superior a la que presentan ciertos medicamentos, sobre todo para el tratamiento de patologías menores. Además, gracias a ellos se puede obviar la toma de fármacos, disminuyendo así el riesgo de aparición de efectos secundarios".

Es la opinión de Ignacio Bachiller, presidente de la Sociedad Asturiana de Fitoterapia y coordinador de la sexta edición del Congreso Internacional de Fitoterapia celebrado la semana pasada en Oviedo.

En esta ocasión, uno de los temas principales del encuentro, centrado en el anciano, fue el paciente polimedicado y su relación con los fármacos. En este sentido, Bernat Vanaclocha, vicepresidente de la Sociedad Española de Fitoterapia, señaló que "la fitoterapia es una herramienta que tanto el médico como el farmacéutico deben tener cada vez más en cuenta especialmente para tratar a estos pacientes".

En su opinión, los productos fitoterápicos pueden ser considerados tanto como medicación de primera elección como coadyuvante de otro tratamiento, aunque en ambos casos, señala, "permiten reducir la administración de medicamentos de síntesis e influyen en un menor riesgo de yatrogenia y de interacciones medicamentosas".

Asimismo, argumenta, "otro punto a favor de estos medicamentos es que los ancianos han tenido desde siempre un mayor contacto con los tratamientos tradicionales a base de plantas, por lo que valoran de forma positiva toda reducción de otras medicaciones a la vez que confían en lo natural de la fitoterápico, lo que propicia una mayor adherencia al tratamiento".

Consideraciones
A modo de ejemplo, Vanaclocha señala algunos fármacos que pueden ser útiles en los ancianos para aliviar o tratar determinadas patologías frecuentes en este colectivo. Así, explicó que la hoja o flor de espino albar puede ser beneficiosa para el síndrome de insuficiencia cardíaca leve o moderada; la hoja de olivo para la hipertensión arterial; la raíz de valeriana, para la ansiedad o el insomnio, o la hoja de ginkgo, para los trastornos cognitivos.

Sin embargo, apunta, "para recomendar estos medicamentos es importante tener en cuenta las características propias del paciente y elegir los extractos cuya indicación haya sido comprobada por la experiencia clínica y su calidad garantizada". Además, hay que intentar simplificar al máximo la pauta terapéutica, estudiar la forma de administración más conveniente y fácil e intentar que coincidan las tomas con las comidas.

Como en todo medicamento, "se deben valorar las contraindicaciones, interacciones y efectos secundarios".

 
 
     
     
 
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